Chile 2017: Censo’s day

El 19 de abril de 2017 es el día del censo en Chile. Esto, para alguien que vive en un país en el que al censo se responde por correo le puede resultar rarísimo. Ese día es festivo, no se trabaja y todo está cerrado (además, es un miércoles para que nadie haga puente y se vaya de vacaciones). Ese día todo el país se moviliza en torno a unos censistas (funcionarios y voluntarios) que van casa por casa tomando los datos del censo. Es decir, uno tiene que esperar en su casa a que el señor o señora del censo aparezca para hacer las preguntas de rigor… Si no estás, el siguiente fin de semana vuelven a hacer una “batida” para censar a los que faltaron y si no creo que hay una multa. El último censo fue en 2012, el país recurrió bajo el gobierno del derechista Piñera por primera vez en su historia, a una empresa privada, que cobró 60 millones de dólares por realizar un censo que estuvo mal hecho y que ha sido rechazado por no ser válido.

A mí, todo esto me parece bastante pintoresco, pero no puedo dejar de pensar en las típicas películas distópicas, donde hay un “día de algo” (día de la ira, día de la justicia, purga anual…) y me resulta fascinante porque me parece que es otro vestigio del “militarismo” que existe en muchas percepciones chilenas de la realidad. Todo el país “se moviliza” en torno a una tarea nacional. Escribo esto cuando el censista está al caer.

 

censo

Buenos Aires: cosas que he visto y no visto

He visto la Florida, la Corrientes y la Plaza de Mayo. He visto gente manifestándose en el Obelisco y en las calles, y la ciudad vigilada por la policía. He visto cines, librerías y un restaurante donde un gallego de más de 60 años lleva desde los 16 sirviendo vinos y cervezas y resistiendo a mil crisis. He visto jóvenes de todos los lugares riendo y festejando mientras el barco se hunde. He visto pobreza, miseria, prostitución, drogas, familias viviendo en la calle… cerca del lujo aséptico de Puerto Madero. He visto trabajadores de todos los rincones (mal) ganándose la vida en una ciudad que me ha parecido sin alma, con demasiado turista, mucho glamour y poco “barrio”. He visto la globalización avanzar por la calle Almirante Brown hacia la Bombonera, con el ansia de quien sabe cerca la victoria. He oído de muchas bocas que hace falta sacar a todos los gobernantes, pero que la corrupción se tolera y se aplaude. Que todo va a peor, la vida está más cara y Chile, Uruguay hasta Brasil han adelantado a Argentina. He visto avenidas hermosas, como las que hay en París y he visto la tumba de Evita Perón con flores y su silueta en un gran edificio. He visto tangos tan falsos como el flamenco que se baila en las calles de Madrid. He visto muchas cosas, pero salgo de Buenos Aires con la certeza de que cuando regrese la ciudad habrá cambiado y de que no he visto otras cosas que esperaba ver.

Elecciones 2017

Vistas desde fuera, las elecciones en Ecuador son un hecho pintoresco, con campañas mediáticas, gente de la farándula metida a candidato o declaraciones grandilocuentes. Sin embargo, los resultados –provisionales– arrojan algunos elementos que permiten atreverse a reflexionar:

En primer lugar, el proyecto de la Revolución ciudadana sigue contando con un apoyo fuerte pese a diez años en el gobierno. Si bien ha reducido sus resultados, el hecho de haber sobrevivido a dos años de crisis económica, de escándalos políticos y al reemplazo de Rafael Correa y mantenerse como el partido más votado es meritorio.

En segundo lugar, hay un equilibrio Costa-Sierra en los votos: Lenín Moreno y Paco Moncayo  (46% de los votos) son el primer y cuarto candidatos más votados frente a Guillermo Lasso, Cynthia Viteri y Abdalá Bucaram (segundo, tercero y quinto más votados 49% de los votos) provenientes de la Costa. Aunque Lenín Moreno nació en la Amazonía lleva tiempo en Quito.

En tercer lugar, el proyecto del Partido Social Cristiano parece haber tenido poco calado, incluso en Guayaquil, demostrando que la derecha se encuentra lejos del “modelo de éxito” de Jaime Nebot y más cerca de las propuestas de Guillermo Lasso.

Por último, los partidos “populistas” continúan con el discreto encanto demostrado desde hace años. En este sentido, Abdalá Bucaram no ha llegado siquiera al 5% de los votos, dando fe de la superación de un modelo que dominó una parte importante del espectro político ecuatoriano en el pasado.

Fiestas Patrias (y II)

Las Fiestas Patrias no son solamente el ritual de la bandera, pese a que es una de las partes más coloristas del mes de septiembre: los autos, las casas, los autobuses, los negocios… todo se llena de banderas y en los comercios venden infinidad de productos con la bandera de Chile, desde ropa hasta artículos del hogar.

Además de eso, las Fiestas Patrias conllevan la celebración, aparecen promociones en cerveza, vino, carne, asadores, sillas de jardín, etc. La principal razón es que empieza a no hacer tanto frío y las familias aprovechan y se reúnen para asar carne durante dos o tres días. Eso, el baile de la cueca (del que hablaré otro día) y una ingesta extraordinaria de empanadas, son elementos habituales en esos días.

Lo más interesante de todo es que el propio concepto de “asar” se encuentra interiorizado por los chilenos: en el trabajo, en el círculo de amistades, en todos lugares se hablará de todo lo que van a asar en Fiestas Patrias, de cuanto se asa y se come en Fiestas Patrias, etc. En los comercios hay promociones de digestivos, Almax, sal de frutas, remedios para la resaca e, incluso, en mi trabajo nos enviaron una “guía” con consejos para las Fiestas Patrias: no tomar demasiado alcohol, tratar de comer verduras, evitar grasas saturadas, etc. etc.

En definitiva, Fiestas Patrias es un momento del año en que se unen la chilenidad y la comida.

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Fiestas Patrias (I)

En América Latina los símbolos nacionales son algo serio. Creo que es algo que nunca deja de sorprenderme y que, según paso más tiempo aquí, más me intriga.

En Ecuador no había congreso que no comenzase con el público en pie cantando el himno nacional (ya hice un post al respecto: https://choripapas.wordpress.com/2013/12/12/congresos-a-la-ecuatoriana). También hay una celebración oficial el día de Difuntos: en Ecuador oficialmente se celebra el día del Escudo, como forma de rendir homenaje a este símbolo patrio. La realidad es que todo el mundo celebra Halloween, pero eso es otra historia…

En Chile, los congresos comienzan igual que en Ecuador y no hay día del Escudo el 31 de octubre, pero resulta que en las Fiestas Patrias de septiembre hay varias tradiciones curiosas relacionadas con la bandera:

En primer lugar, muchas personas izan la bandera en la puerta de su casa comenzando el mes, y la tienen allí hasta que termina. Un número importante de casas tiene un mástil en su jardín.

En segundo lugar, los días más importantes de las fiestas patrias (18 y 19 de septiembre), los chilenos deben poner obligatoriamente una bandera en su casa o en su ventana. Obligatoriamente significa que hay multas para quienes no pongan o pongan mal la bandera (http://www.publimetro.cl/nota/cronica/estas-son-las-multas-a-las-que-se-expone-por-no-poner-la-bandera-en-fiesta-patrias/xIQpio!tfwBrwp5d8t6/).

En tercer lugar, lo más curioso de todo es que hasta 2011 estaba prohibido izar la bandera fuera de las fiestas patrias y el presidente ese año, promulgó una ley coincidiendo con el Bicentenario que permitía hacer esto: http://www.emol.com/noticias/nacional/2011/09/16/503577/presidente-pinera-promulga-ley-que-permite-izar-la-bandera-todo-el-ano.html

Algo rarísimo para quienes venimos de un país donde la bandera tiene una importancia mucho más relativa.

Talca, París y yo

 

Llego a Talca desde la fría Concepción y lo primero que me sorprende es el desorden y el calor: la estación de autobuses y el sofoco (vengo con chaqueta y jersey) me traen a la mente latitudes más cálidas.

Paseo por el centro de la ciudad, tranquila, ordenada, casi provinciana y me sorprende la ruina, toda la ruina en el centro urbano, un colegio abandonado, otro, un mercado, un baldío convertido en parking… parece que hubiera habido una guerra o una crisis económica de magnitud, como en las shrinking cities que tantas veces he visitado… Al final pregunto y me cuentan que todo viene del terremoto de 2010: muchos edificios de adobe se vinieron abajo, varias infraestructuras colapsaron y, después, por falta de entendimiento entre unas autoridades y otras, se han quedado congelados en el tiempo. El resultado contrasta con el Gran Concepción, que se ha recuperado rápidamente de las secuelas físicas del terremoto y del tsunami, y contribuye a la imagen que me formo de Talca como una ciudad en decadencia.

Veo por varios sitios el mensaje “Talca, París y Londres” y, en la única tienda de souvenirs de la ciudad, por fin pregunto. Me dicen que Talca fue durante mucho tiempo la tercera ciudad de Chile, que hubo una época en que el optimismo local hizo popularizar esa expresión medio en broma medio en serio por boca de un cronista local que dijo: “en el mundo, después de Talca vienen París y Londres”.

Me cuentan que existe otra versión que tiene que ver con un inglés que, viendo las nieblas recurrentes que sufre la ciudad exclamó: “Talca parece Londres”, con tan mal acento que se entendió como “Talca, París y Londres”. Y que otra versión dice que existía una sombrerería de un francés que anunciaba que traía sus productos de estas dos ciudades europeas.

El origen de la frase, como la fortuna de Talca (revitalizada efímeramente como capital regional y polo universitario) se ha perdido en la noche de los tiempos.

De Concepción a Varsovia

Creo que el frío que hace, que encorva a la gente por la calle y les hace enfundarse abrigo, bufanda, gorro y guantes colabora; pero la primera impresión que me llevé de la ciudad cuando paseé por sus calles es que se parece a la ex Europa del Este de la actualidad. Es un palimpsesto de  edificios de diferentes épocas, las casitas pequeñas más antiguas y los bloques de departamentos de los 70 mezclados con las grandes torres de departamentos modernos y la industria que resiste por todo el tejido urbano, junto a descampados, que dan una sensación de pastiche, de mezcla muy similar al que he visto en Polonia, Eslovaquia o Letonia en mis breves viajes. Todo ello, por supuestos, aliñado de grandes avenidas y de centros comerciales, también representativos de estos otros países.

Por último, para más inri, Eslovaquia ocupa el puesto 35 del IDH, Polonia el 36, Lituania el 37, Chile el 42 y Hungría el 44.

(La foto de la casita es en Hualpén entre las calles Suecia y Varsovia)